jueves, 9 de febrero de 2012

La última cena

Suena apocalíptico, lo sé. El último número del suplemento dominical de El País ha reunido a veinte grandes cocineros y les ha puesto en la situación de cocinar la última cena, cómo sería y con quién la compartirían. En este magnífico reportaje nos encontramos con los mejores cocineros del mundo y hay quien presenta platos innovadores mientras hay quien apuesta por cenas muy frugales pero, si hay un denominador común entre todos ellos, es la idea de pasar esas últimas horas con los seres más queridos.
Más allá de las noticias grises y tremendistas que auguran un año 2012 catastrófico y que nos inundan todos los días desde los medios de comunicación generalistas, yo he extraído otra lectura del reportaje que les acabo de describir; y es que hay mucho trabajo detrás de estos grandes cocineros que apuestan por seguir innovando y buscar técnicas nuevas que aplicar a productos conocidos o desconocidos pese a la que está cayendo. El optimismo es difícil de mantener hoy en día pero es lo que nos queda a aquellos que pensamos que, de esta situación, vamos a salir reforzados.
La gastronomía no se puede abstraer de la situación económica general porque es un sector que también se está viendo afectado por la reducción del consumo. Seguramente, más de un negocio sí que esté ofreciendo estos días su última cena, pero muchos emprendedores también estarán pensando en la primera cena que podrán ofrecer en cuanto cuenten con el crédito suficiente para poner en marcha su restaurante.
Desde aquí, quiero mostrar mi apoyo a todos aquellos que se están viendo con la soga al cuello y que se están planteando dar su última cena. Si están sopesando esa decisión, les animo a que antes de tomarla disfruten de lo que han creado antes de verlo desaparecer.

viernes, 20 de enero de 2012

De nuevo, Madrid Fusión

Un año más, llega la cita de Madrid Fusión en la que, seguramente, se van a presentar las tendencias que van a marcar el devenir de la gastronomía universal para los próximos meses. Allí van a estar varios cocineros burgaleses que no sólo van a aprender sino también a enseñar lo que se cuece en las cocinas burgalesas. Sinceramente, pienso que la gastronomía burgalesa pasa por un buen momento creativo pese a la crisis económica. Los restauradores de la provincia han tenido que echarle imaginación al asunto para que no se llenen de vacío sus comedores. Además, hay otra cuestión a tener en cuenta: los clientes no están dispuestos a pagar cualquier cosa a cualquier precio.

En Madrid Fusión se van a realizar diferentes talleres y conferencias sobre cocina japonesa y coreana y se va a hablar de los peces planos y de los helados de mesa y mantel, entre otras cuestiones. También van a participar los grandes cocineros de siempre y que siempre tienen mucho que contar porque no dejan de buscar la perfección creativa y gustativa en cada cosa que hacen. Así que con todos estos ingredientes ya tenemos un buen plato servido en todos los medios de comunicación: Madrid Fusión a la carta con todas las novedades y, por qué no, extravagancias que se presenten en esta cumbre.

Pero, más allá de esta fiesta gastronómica que seguro que lo será, me gustaría hacer una pequeña reflexión. Hace unos días escuché una cifra escalofriante sobre las toneladas de comida que cada año tiramos a la basura en Europa, nada menos que 89.000 kilos de alimentos que van a los contenedores a lo largo de 365 días. Una barbaridad si tenemos en cuenta la situación de crisis económica que vivimos y que hay muchos miles de personas que tienen dificultades para comer todos los días también en Europa. Así que, desde aquí, pido ayuda también a quienes participen en Madrid Fusión para evitar tirar tanta comida a la basura, sí, a la basura.

viernes, 9 de diciembre de 2011

De comidas de empresa y demás citas

Estas fechas son las más indicadas para la celebración de comidas y cenas de empresa, reuniones familiares, fiestas de jubilación y de todas aquellas con los motivos más peregrinos pero que provocan que nos unamos en torno a una mesa para compartir buena comida y buenos vinos. No nos podemos olvidar de las comidas familiares pero en estas si algo sale mal, deberemos hablar con el suegro, la cuñada o el hermano.

El objeto de atención de esta nueva entrada en el blog es hacerles partícipes a ustedes, queridos seguidores, de qué no debemos consentir en ninguna de las reuniones que celebremos en un restaurante u hotel. Cada vez que acudimos a una de estas citas, vamos con cierto recelo por los compañeros o jefes que acuden aunque, por lo general, suelen ser bastante cordiales; lo peor puede llegar a suceder no con los compañeros de mesa, sino con el lugar escogido. Si el precio ya está cerrado y no decidimos cambiar de vino o de platos mientras nos los ofrecen, no deberíamos pagar más; para eso ya está pactado y hemos elegido esa opción por su relación calidad-precio. Respecto al vino, tengo un amigo que es un tanto picajoso y pide siempre que le dejen la botella sobre la mesa para poder beberlo, si le gusta, o para despreciarlo, si no es de su agrado; eso de que le ofrezcan sólo tres copas, no va con él. Lo normal es que nos dejen la botella y no nos conformemos con lo que nos sirvan los camareros/as; salvo, claro está, que, en el precio pactado previamente, se incluyan sólo tres copas de vino por comensal.

Si estas situaciones no han provocado que nos vayamos del restaurante poniendo una queja en la hoja de reclamaciones, puede hacerlo el que el café tenga cierto retrogusto a rancio o que seamos conscientes de que el servicio que recibimos no se corresponda tampoco al precio que hemos pagado.

Todo esto que les cuento sucede de vez en cuando porque todos nos ponemos de acuerdo en celebrar las mismas cosas en los mismos días y en los mismos sitios, lo que hace que el agobio del personal de los establecimientos de hostelería se multiplique hasta el infinito. Pero esto no debe ser excusa para nadie, ni para ellos, ni para nosotros. Ellos saben que si ofrecen calidad en el más amplio sentido de la palabra tendrán nuestra fidelidad de por vida y, tal y como están las cosas, no pueden permitirse el lujo de perder ni un solo cliente.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El problema del inglés

No es la primera vez que me encuentro con la siguiente situación y es que un grupo de turistas o de gente de negocios de otro país entran en un local de la ciudad y quieren consumir. El problema llega cuando la comunicación no fluye, es decir, cuando quieren pedir un café, una tapa o una cerveza y el camarero les mira con cara de susto. Ustedes pueden pensar que los que deben hacerse entender son ellos, pero yo opino que mejorar el nivel de inglés de los trabajadores de nuestras hoteles, bares, restaurantes y cafeterías no estaría nada mal, sobre todo, si lo que queremos es atraer el turismo y que sea un turismo que pernocte en nuestra provincia más de un día y más de dos.
La calidad que tanto predicamos no debe sustentarse solo en lo que "vendemos" sino también en el mejor servicio y éste incluye también que sepamos atender a quien no habla nuestro idioma pero quiere "comprar" lo que le ofrecemos. En un mundo globalizado donde se está demostrando que lo que sucede en Pekín nos afecta directamente, no debemos de circunscribirnos a los clientes locales, sus gustos y su forma de pedir las cosas, sino que también debemos internacionalizarnos.

martes, 27 de septiembre de 2011

Buenas noticias

Acaba de inaugurarse la primera Facultad de Ciencias Gastronómicas de España, Basque Culinary Center. Promete ser un centro en el que todos aquellos que quieran estudiar una formación universitaria sobre gastronomía reciban la mejor educación de la mano de los mejores profesionales, de los más reconocidos. Seguro que este centro va a impulsar, aún más, la gastronomía española.
Pero esta no ha sido la única noticia buena de la semana y es que Ricardo Temiño, chef del Hostal Landa, es semifinalista del certamen Cocinero de Año. Esta noticia seguro que va a ser un acicate para poner a la cocina burgalesa en el lugar que se merece.