viernes, 18 de mayo de 2012

De desayunos interesantes

Muchos expertos dicen que el desayuno es la comida más importante del día porque el alimento que ingerimos dota de energía nuestro motor físico e intelectual. Cuando este desayuno se realiza en buena compañía y con una conversación amena e interesante, pueden saltar chispas de creatividad que van más allá de las discrepancias emergentes.
Pese al retraso de tres minutos de hoy y con el reloj en cuenta atrás, la charla ha dado para mucho. Hay algo que ocupa y preocupa, para bien, a mis contertulios y a mí y es el #movimientogastronomicoburgales. Desde hace unos pocos años estamos asistiendo a una pequeña gran revolución en los fogones burgaleses que se va materializando poco a poco. Ya lo dije en este mismo foro cuando indiqué que tenía la intuición de que la generosidad estaba dejando de lado los egos de muchos para conseguir un objetivo común que era colocar la gastronomía de Burgos en un lugar sobresaliente. Creo que no me estoy equivocando y aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, muchas ideas que llevar a la práctica y muchas sorpresas por definir, Burgos y muchos incrédulos van a asistir, dentro de no mucho tiempo, a una serie de citas sorprendentes donde se va a hablar de vino y comida, de buen vino y de buena comida. La capitalidad de la gastronomía no solo es un fin, es también un medio para que el mundo entero conozca el trabajo que se hace aquí entre fogones y barricas.

sábado, 12 de mayo de 2012

Homenaje a muchas mujeres


Hace unas semanas hemos conocido que, según la revista Restaurant, Elena Arzak es la mejor cocinera del mundo. Ante todo, mi más sincera felicitación a Elena por seguir innovando en la cocina y por mantener viva la tradición familiar. Pero ante este premio, surgen otras cuestiones. Es verdad que en la cocina profesional hay muy pocas mujeres visibles y son los hombres los que mandan en los fogones de los grandes restaurantes y es que los hombres han hecho una profesión de una actividad cotidiana que, durante siglos y siglos, han hecho las mujeres en sus casas. ¿Por qué pese a que la mujer se ha incorporado al mercado laboral con normalidad desde hace varias décadas, no ha llegado a triunfar de la misma forma que los hombres en el mundo de la gastronomía? Hay quien dice que esto se debe a la maternidad que sí que pasa factura a las mujeres, mientras que la paternidad, al parecer, no causa el mismo efecto en los hombres.
            En los últimos años son muchas las mujeres que llegan a las distintas escuelas de formación en hostelería pensando en un futuro como grandes cocineras con Estrellas Michelín o reconocimientos como los que concede la revista Restaurant. Afortunadamente, no se van a encontrar con las barreras que han tenido que superar sus predecesoras y van a poder seguir los pases que ya han dado grandes maestras como Elena Arzak o Carme Ruscalleda que brillan su luz propia, pese a todo.

viernes, 20 de abril de 2012

De recortes

Justo en el momento en el que todo a nuestro alrededor suena a recortes, recortes y más recortes, en Burgos está empezando a surgir un movimiento que me gusta y mucho. Algo se mueve en Burgos y suena a futuro. No sé hacia dónde nos llevará este camino pero el hecho de que se hayan unido varias voluntades para buscar un objetivo común, es muy positivo. Burgos persigue ser Capital de la gastronomía española para el próximo año y, para conseguir este objetivo, están trabajando todos aquellos que tienen algo que decir sobre este sector en Burgos. Tengo la sensación de que la generosidad está primando en este proceso y que los egos se están dejando de lado para lograr que, el próximo año, sólo se hable de la gastronomía de Burgos en España.
Desde hace varios años, se están haciendo cosas muy bien en Burgos en el sector gastronómico. Varios de nuestros profesionales están buscando traspasar las fronteras provinciales mostrando sus habilidades en diferentes encuentros. Pero lo mismo se puede decir de otros tantos productores que no dejan de innovar y de buscar productos revolucionarios y de máxima calidad.
Ahora sólo queda esperar  que se elabore una candidatura atractiva y consigamos la capitalidad para demostrar que, en Burgos, hay vida más allá del frío y de la tradición

jueves, 9 de febrero de 2012

La última cena

Suena apocalíptico, lo sé. El último número del suplemento dominical de El País ha reunido a veinte grandes cocineros y les ha puesto en la situación de cocinar la última cena, cómo sería y con quién la compartirían. En este magnífico reportaje nos encontramos con los mejores cocineros del mundo y hay quien presenta platos innovadores mientras hay quien apuesta por cenas muy frugales pero, si hay un denominador común entre todos ellos, es la idea de pasar esas últimas horas con los seres más queridos.
Más allá de las noticias grises y tremendistas que auguran un año 2012 catastrófico y que nos inundan todos los días desde los medios de comunicación generalistas, yo he extraído otra lectura del reportaje que les acabo de describir; y es que hay mucho trabajo detrás de estos grandes cocineros que apuestan por seguir innovando y buscar técnicas nuevas que aplicar a productos conocidos o desconocidos pese a la que está cayendo. El optimismo es difícil de mantener hoy en día pero es lo que nos queda a aquellos que pensamos que, de esta situación, vamos a salir reforzados.
La gastronomía no se puede abstraer de la situación económica general porque es un sector que también se está viendo afectado por la reducción del consumo. Seguramente, más de un negocio sí que esté ofreciendo estos días su última cena, pero muchos emprendedores también estarán pensando en la primera cena que podrán ofrecer en cuanto cuenten con el crédito suficiente para poner en marcha su restaurante.
Desde aquí, quiero mostrar mi apoyo a todos aquellos que se están viendo con la soga al cuello y que se están planteando dar su última cena. Si están sopesando esa decisión, les animo a que antes de tomarla disfruten de lo que han creado antes de verlo desaparecer.

viernes, 20 de enero de 2012

De nuevo, Madrid Fusión

Un año más, llega la cita de Madrid Fusión en la que, seguramente, se van a presentar las tendencias que van a marcar el devenir de la gastronomía universal para los próximos meses. Allí van a estar varios cocineros burgaleses que no sólo van a aprender sino también a enseñar lo que se cuece en las cocinas burgalesas. Sinceramente, pienso que la gastronomía burgalesa pasa por un buen momento creativo pese a la crisis económica. Los restauradores de la provincia han tenido que echarle imaginación al asunto para que no se llenen de vacío sus comedores. Además, hay otra cuestión a tener en cuenta: los clientes no están dispuestos a pagar cualquier cosa a cualquier precio.

En Madrid Fusión se van a realizar diferentes talleres y conferencias sobre cocina japonesa y coreana y se va a hablar de los peces planos y de los helados de mesa y mantel, entre otras cuestiones. También van a participar los grandes cocineros de siempre y que siempre tienen mucho que contar porque no dejan de buscar la perfección creativa y gustativa en cada cosa que hacen. Así que con todos estos ingredientes ya tenemos un buen plato servido en todos los medios de comunicación: Madrid Fusión a la carta con todas las novedades y, por qué no, extravagancias que se presenten en esta cumbre.

Pero, más allá de esta fiesta gastronómica que seguro que lo será, me gustaría hacer una pequeña reflexión. Hace unos días escuché una cifra escalofriante sobre las toneladas de comida que cada año tiramos a la basura en Europa, nada menos que 89.000 kilos de alimentos que van a los contenedores a lo largo de 365 días. Una barbaridad si tenemos en cuenta la situación de crisis económica que vivimos y que hay muchos miles de personas que tienen dificultades para comer todos los días también en Europa. Así que, desde aquí, pido ayuda también a quienes participen en Madrid Fusión para evitar tirar tanta comida a la basura, sí, a la basura.

viernes, 9 de diciembre de 2011

De comidas de empresa y demás citas

Estas fechas son las más indicadas para la celebración de comidas y cenas de empresa, reuniones familiares, fiestas de jubilación y de todas aquellas con los motivos más peregrinos pero que provocan que nos unamos en torno a una mesa para compartir buena comida y buenos vinos. No nos podemos olvidar de las comidas familiares pero en estas si algo sale mal, deberemos hablar con el suegro, la cuñada o el hermano.

El objeto de atención de esta nueva entrada en el blog es hacerles partícipes a ustedes, queridos seguidores, de qué no debemos consentir en ninguna de las reuniones que celebremos en un restaurante u hotel. Cada vez que acudimos a una de estas citas, vamos con cierto recelo por los compañeros o jefes que acuden aunque, por lo general, suelen ser bastante cordiales; lo peor puede llegar a suceder no con los compañeros de mesa, sino con el lugar escogido. Si el precio ya está cerrado y no decidimos cambiar de vino o de platos mientras nos los ofrecen, no deberíamos pagar más; para eso ya está pactado y hemos elegido esa opción por su relación calidad-precio. Respecto al vino, tengo un amigo que es un tanto picajoso y pide siempre que le dejen la botella sobre la mesa para poder beberlo, si le gusta, o para despreciarlo, si no es de su agrado; eso de que le ofrezcan sólo tres copas, no va con él. Lo normal es que nos dejen la botella y no nos conformemos con lo que nos sirvan los camareros/as; salvo, claro está, que, en el precio pactado previamente, se incluyan sólo tres copas de vino por comensal.

Si estas situaciones no han provocado que nos vayamos del restaurante poniendo una queja en la hoja de reclamaciones, puede hacerlo el que el café tenga cierto retrogusto a rancio o que seamos conscientes de que el servicio que recibimos no se corresponda tampoco al precio que hemos pagado.

Todo esto que les cuento sucede de vez en cuando porque todos nos ponemos de acuerdo en celebrar las mismas cosas en los mismos días y en los mismos sitios, lo que hace que el agobio del personal de los establecimientos de hostelería se multiplique hasta el infinito. Pero esto no debe ser excusa para nadie, ni para ellos, ni para nosotros. Ellos saben que si ofrecen calidad en el más amplio sentido de la palabra tendrán nuestra fidelidad de por vida y, tal y como están las cosas, no pueden permitirse el lujo de perder ni un solo cliente.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El problema del inglés

No es la primera vez que me encuentro con la siguiente situación y es que un grupo de turistas o de gente de negocios de otro país entran en un local de la ciudad y quieren consumir. El problema llega cuando la comunicación no fluye, es decir, cuando quieren pedir un café, una tapa o una cerveza y el camarero les mira con cara de susto. Ustedes pueden pensar que los que deben hacerse entender son ellos, pero yo opino que mejorar el nivel de inglés de los trabajadores de nuestras hoteles, bares, restaurantes y cafeterías no estaría nada mal, sobre todo, si lo que queremos es atraer el turismo y que sea un turismo que pernocte en nuestra provincia más de un día y más de dos.
La calidad que tanto predicamos no debe sustentarse solo en lo que "vendemos" sino también en el mejor servicio y éste incluye también que sepamos atender a quien no habla nuestro idioma pero quiere "comprar" lo que le ofrecemos. En un mundo globalizado donde se está demostrando que lo que sucede en Pekín nos afecta directamente, no debemos de circunscribirnos a los clientes locales, sus gustos y su forma de pedir las cosas, sino que también debemos internacionalizarnos.

martes, 27 de septiembre de 2011

Buenas noticias

Acaba de inaugurarse la primera Facultad de Ciencias Gastronómicas de España, Basque Culinary Center. Promete ser un centro en el que todos aquellos que quieran estudiar una formación universitaria sobre gastronomía reciban la mejor educación de la mano de los mejores profesionales, de los más reconocidos. Seguro que este centro va a impulsar, aún más, la gastronomía española.
Pero esta no ha sido la única noticia buena de la semana y es que Ricardo Temiño, chef del Hostal Landa, es semifinalista del certamen Cocinero de Año. Esta noticia seguro que va a ser un acicate para poner a la cocina burgalesa en el lugar que se merece.

domingo, 18 de septiembre de 2011

De la patata

Me enfrento a esta entrada en blanco; ahora sé cómo se sienten los escritores cuando entran en crisis en el momento de comenzar a escribir las líneas de la que puede ser su obra maestra. Pero poco a poco van llegando las ideas necesarias para completar esta líneas. Acabo de ver unas imágenes, creo que un poco atrasadas, de unos agricultores protestando por el bajo precio de las patatas que producen. Me asaltan varias preguntas: ¿Cuál debe ser el precio real del kilo de este tubérculo?, ¿Por qué no siempre se paga lo que realmente cuestan las cosas?, ¿La patata se puede convertir en un producto de lujo?...
En Siburita ya dedicamos uno de nuestros números a la patata y, he de confesar, que me sirvió para conocer un sector del que tenía pocos datos. Aprendí que la patata de Burgos es de muy buena calidad, que no se lava y que compite, en igualdad de condiciones, con otras semejantes de zonas de muy arraigada y abundante producción. Lo mejor de todo, es que una vez que se prueban, la calidad se nota.
Hay reglas de mercado que se me escapan, pero los consumidores no deberíamos regirnos sólo por las ofertas y los precios bajos que, en ocasiones, nos ofrecen productos de menor calidad. La diferencia entre una patata lavada y otra sin lavar se nota no sólo en la elaboración de los platos sino también en el paladar. Sé que pedirles que consuman sólo productos locales sería muy osado por mi parte, pero lo mejor es que apostemos por la calidad y no sólo por el precio, ya que nuestros platos serán mejores y nuestro cuerpo lo agradecerá.
Una buena oprotunidad de comprobar esto que les cuento fue la celebración de las Jornadas Gastronómicas de la Patata y las diferentes ediciones de la Fiesta de la Patata de Tardajos. Pero, sin duda, la mejor manera de certificar esto que les digo es comprar este tubérculo local y cocinarlo en casa; la diferencia se nota.

domingo, 28 de agosto de 2011

Del buen servicio

Hoy ha sido un día curioso. Esta mañana leía un medio de comunicación local en el que explicaban que el turismo en Burgos no acaba de despegar y había quien afirmaba que se necesitaba una imagen de marca, mayor promoción...Esta noticia me ha hecho reflexionar. Sí, es cierto que se necesita mejorar la imagen de Burgos en el exterior, realizar campañas promocionales atractivas y contar con los profesionales de la ciudad que se dedican a esto: la publicidad, el diseño y las ideas, para vender la imagen de Burgos fuera de nuestras fronteras provinciales. Pero lo que me ha sucedido a lo largo del día, ha hecho que llegue a otras conclusiones. Me explico. Esta hermosa mañana de domingo, la he dedicado a salir con mi familia, ya saben, a pasear y a tomarme un par de tapas; y la tarde, ha sido más comedida pero también he ido a un local hostelero de la ciudad para tomar un refrigerio. El servicio en ambos establecimientos ha sido bastante decepcionante. Ni un saludo a la llegada, ni a la salida; la amabilidad la he encontrado muy escasa y el servicio deficiente. Sé que muchos locales de la ciudad son distintos a lo que me he encontrado hoy, pero es bien cierto que hay bares y restaurantes en los que, a veces, debes pedir perdón por entrar ya que parece que el cliente molesta.
Si nos quejamos de que los turistas no vienen, hay que hacer una buena campaña para que estos vengan, pero, una vez aquí, debemos conseguir que se sientan como en su casa. Hay que ofrecer siempre el mejor servicio, con los mejores productos y con la amabilidad por bandera; poner una cara simpática cuando entra un cliente consigue tanto o más que la mejor barra de pinchos.
Tengo ejemplos de restaurantes de Marbella, Llanes, Santander o de Almería, sólo por citar algunos lugares turísticos, en los que el dueño o relaciones públicas busca al cliente en la calle, le agasaja, le ofrece descuentos y el cliente se siente protagonista. Una vez dentro del local, nos podemos encontrar con mejor o peor comida, pero la sonrisa y la amabilidad han logrado sentarnos en su mesa.
Con esto no quiero decir que tengamos que ser sólo simpáticos y olvidarnos de la buena mesa. Hay que unir la amabilidad y lo mejor de nuestra cocina porque estas dos líneas maestras sumarán esfuerzos para que nuestros visitantes aumenten cada año.

sábado, 13 de agosto de 2011

Vuelta a los orígenes

Este año, mis circunstancias me han llevado a disfrutar de las vacaciones en el pueblo. A lo largo de estas semanas he visto cómo el rumbo de muchos de mis vecinos no ha cambiado: madrugones con comenzar a cosechar con el alba antes de que pegue de lleno el calor, el ir y venir de tractores con remolques primero llenos de grano y después de paja; la fruta que empieza a madurar en los árboles, los tomates que crecen en las matas…Esta visión llega a mí con otros ojos, los de una persona que ahora se interesa más por la gastronomía y que valora la importancia de contar con la mejor materia prima.

Cuando muchas veces se habla de la importancia de los buenos productos para elaborar los mejores platos, tendemos a ver ese producto sin más, sin percatarnos de la importancia que tiene que haya personas que miman esos mismos productos para que lleguen hasta nosotros. Muchas veces nos olvidamos del arduo esfuerzo que hay detrás hasta conseguir que al mercado llegue el mejor trigo, el tomate más sabroso, la lechuga más fresca o el cordero que, asado, será más jugoso.

Hay cierta gente que no se para a pensar en ese esfuerzo cuando ve las baldas y los lineales a rebosar de cualquier tienda, pero detrás de ese producto ya etiquetado hay un trabajo feroz ya sea de forma individual o en cooperativa que no siempre se reconoce.

martes, 28 de junio de 2011

De veranos y crisis

El verano ha llegado y ante nosotros se han abierto un montón de posibilidades gastronómicas que harán las delicias de nuestros paladares y estómagos. Frutas y verduras nos muestran su colorido en los mercados mientras que las carnes y los pescados empiezan a conjugarse con otros matices salpicados del sabor de la brasa de las barbacoas tan propias del estío.

Las cocinas burgalesas se han llenado de las mejores cerezas, de Caderechas, las mejores lechugas, de Medina, y de todos los productos que da esta tierra en verano. Releyendo el libro “Cocina Burgalesa Actual” he reafirmado mi posición sobre lo rica que es la despensa burgalesa. Pero tan importante como la cocina lo son las manos que trabajan esos productos y los elevan a la máxima expresión Esas manos pueden ser profesionales o aficionadas…Y por manos profesionales no entiendo sólo las de quienes trabajan en la cocina de un restaurante ¿o sí?. ¿Cómo denominaríamos a las mujeres y los hombres que cocinan de continuo en su casa? Yo, desde luego, también los denomino profesionales de la cocina… y de la banca por saber conjugar los productos de manera precisa ya que siempre nos acordamos de las cocinas de las madres y de las abuelas con mucho cariño, en los buenos y en los malos momentos y no llevar a la bancarrota a la economía de su hogar.

De la misma forma, ahora que pasamos por momentos difíciles, los profesionales de la restauración deben saber unir los mejores productos sin llevar a la bancarrota su trabajo, ni su posición. Hay que adaptarse a los tiempos que corren y dar bien de comer, que no echar de comer, a un precio justo.

viernes, 10 de junio de 2011

De recuerdos

Hoy me ha dado por recordar y hasta mi mente han llegado Eugenio y Seri del Mesón de la Villa, en Aranda de Duero. Hace ya unos años, fui hasta Aranda para realizar un reportaje ya que ellos cumplían cincuenta años de matrimonio unidos siempre al negocio hostelero en la capital de la Ribera. El encanto, la picardía y el buen humor de Eugenio se complementaban a la perfección con la amabilidad, sinceridad y cariño de Seri, tanto dentro como fuera de los fogones.
Gracias a este reportaje, auspiciado por mi buena amiga Nuria Peña, conocí a dos personas entrañables que supieron llevar un negocio, con cabeza, hasta convertirlo en referente de la buena cocina arandina. Durante las horas que pasé con ellos, me agasajaron no sólo con su compañía sino también con una comida que tardaré en olvidar: buenos entrantes, entre ellos, unas almejas sorprendentes y un lechazo asado excepcional, de postre, una buena tertulia en la que surgieron mil y una anécdotas sobre quiénes habían pasado por el restaurante, pero eso queda en el cofre de los secretos de esta periodista.
Poco después falleció Eugenio, pero sé que Mariví, sobrina de Eugenio y Seri, está haciendo que este restaurante, emblema de los buenos asadores arandinos, mantenga su calidad y su encanto siempre con Seri supervisando todo. Desde aquí quiero rendir un pequeño, pero muy sentido homenaje, a quienes han hecho del buen trabajo su motivo vital; gentes como Eugenio y Seri que, a lo largo de su vida, sólo han procurado buscar el bienestar de los demás a través de la buena comida. Estas personas han sentado las bases de buena parte de la gastronomía burgalesa y de su posición en el panorama nacional.

jueves, 9 de junio de 2011

Del pepino

En las últimas semanas hemos asistido a la locura de la denominada crisis del pepino. Al final, se ha demostrado que el pepino poco o nada tenía que ver con la infección de la bacteria E.Coli, pero esta situación ha traído en jaque a productores y gobiernos. Cientos de millones de euros en pérdidas ha sido el resultado de esta crisis para los porductores españoles de verduras y hortalizas. No voy a ser yo quien juzgue a quienes lanzaron la alarma injustifocada ni a quien ha cerrado los mercados. Pero sí que quiero centrar la vista en las entidades que se encargan de controlar la seguridad alimentaria. Estas entidades deben vigilar qué productos consumimos y si estos están en las mejores condiciones para ello. Además, cuando se producen contaminaciones de este tipo deben ser raudas en la identificación del origen para que no se vean afectados otros sectores.
En definitiva, control y precaución oara evitar males mayores.

lunes, 30 de mayo de 2011

Del trabajo en equipo

La semana pasada vio la luz el trabajo de muchos meses. El libro “Cocina burgalesa actual 2011-2012” se puso de largo en un acto al que no quiso faltar nadie. Ya sé que ese día se habló de la importancia del libro, de lo que supone para la cocina burgalesa y de la originalidad de combinar el arte culinario con las artes plásticas. Pero si me permiten mis queridos lectores yo quiero hablar, en este blog, del trabajo que se ha realizado para sacar adelante esta publicación.

“Cocina Burgalesa Actual 2011-2012” es un trabajo de un grupo de personas comprometidas y amantes de sus respectivas profesiones. Los cabeza de lista son Javier Abril y Javier Cano, pero también han estado presentes Manuel y Olga Labrado, Cristina Martínez, José Mª Riaño, quien les escribe y todos aquellos que se sumaron después al proyecto, como Marta Manrique y Vanesa, y que han trabajado denodadamente porque este libro viera la luz. A lo largo de los meses en los que hemos estado inmersos en este libro, hemos dejado de lado nuestro tiempo libre para dedicárselo a la gestión, fotografía, maquetación o textos que iban a conformar estas páginas que, ya sé, están gustando a muchos. Han sido arduas semanas de citas, entrevistas, fotos y horas pasadas delante de un ordenador para intentar que la composición de todos los detalles fuera la mejor.

No es cuestión de halagar en exceso este trabajo pero nunca se ha hecho una publicación igual en Burgos que reuniera tanto talento dentro y fuera de los fogones: con sartenes y cacerolas, con pinceles y cinceles, con agujas…En definitiva, un trabajo que demuestra la calidad creativa que contiene esta provincia.

El resultado merece la pena. Se trata de un compendio de la gastronomía burgalesa actual, no están todos los que deberían, pero éste es el primer paso de muchos que vamos a dar y en los que veremos a otros valores que ya están de la cocina de Burgos y a otros que, seguro, llegarán.

Gracias a los que han creído en este proyecto, antes, ahora y después

sábado, 7 de mayo de 2011

De la buena alimentación

Una de las primeras necesidades que tenemos al nacer es la de alimentarnos. Buscamos el líquido que nos una a la vida, bien con la lactancia natural o con la artificial, movidos por una especie de reloj interno que nos indica qué momento es el óptimo para comer y vivir. Puro instinto de supervivencia.
Esta reflexión surge después de haber tenido a mi hija, María. En sus diez días de vida, ya demuestra maneras y genio cuando quiere comer. No respeta tiempos y busca a su madre como su salvadora que es para que la matenga unida a este mundo a través del alimento.
Desde el mismo momento en que salimos del útero materno, necesitamos comer. Conforme vamos creciendo nos van educando el paladar con los primeros productos que podemos digerir. Más adelante, somos nosotros mismos los que decidimos qué preferimos para alimentarnos y buscamos complementar esa necesidad vital con otros elementos que satisfacen nuestros sentidos y nuestra gula. Vamos más allá del comer para vivir, y empezamos a investigar en qué carne, pescado, vino, fruta o verdura nos satisface más y convertimos ciertos caprichos en necesidades que vamos incorporando a nuestra vida de forma paulatina y determinante.
Esta educación alimentaria está ahora más sobrevalorada que en décadas anteriores en las que la gastronomía no estaba tan de moda como ahora. La evolución hace tiempo que llegó a la gastronomía y ¡bienvenida sea! porque nos ha permitido descubrir sabores y texturas que nos han abierto a nuevos mundos llenos de emociones y sensaciones.
Si desde que nacemos comenzamos a aprender, a paladear, no debemos dejar de hacerlo nunca, porque descubriremos nuevas formas y culturas que nos van a enriquecer y a despertar ciertos sentidos que, de otra forma, tendríamos dormidos.

domingo, 24 de abril de 2011

De pasiones

Termina ya la Semana Santa. Semana de pasión para muchos, sobre todo, para los que quieren mantener la línea y no ven ante sus ojos más que delicias propias de unas fechas que, a nivel religioso, incitan a la reflexión y a buscar en el interior respuestas, mientras que la gastronomía nos abre unas vías maravillosas para disfrutar de algún que otro pecado capital. ¡Qué contradicción!.
En la cultura española, cada cita festiva, vacacional o tradicional tiene sus homólogos gastronómicos. En un post anterior ya hablé de la cocina navideña; ahora la Semana Santa también nos abre las puertas a ciertas tradiciones gastronómicas ineludibles. Desde las famosas y reconocidas torrijas, pasando por el potaje de garbanzos o el tradicional bacalao, llegamos al Domingo de Resurrección donde es tradicional, en muchas casas, comer lechazo asado. Sin olvidarnos de las famosas monas de Pascua que han dado el salto a toda la geografía nacional.
¿Cuál es el origen de esta tradición culinaria? No soy historiadora pero imagino que algunos de los platos que han llegado hasta nuestros días vienen de tiempos en los que no era fácil conseguir buenos alimentos todos los días y había que echar imaginación a lo que quedaba en la despensa de casa. A todo esto se unen unas costumbres religiosas que han marcado mucho el devenir de la gastronomía, sobre todo, durante la Cuaresma.
En cualquier caso, lo que nos queda es disfrutar de estos manjares gastronómicos, último capricho, antes de empezar, con fuerza, la tan consabida operación bikini o bañador de cara a la próxima cita: el verano que, ineludiblemente, también tiene su tradición gastronómica propia que no nos libera de la gula.

sábado, 16 de abril de 2011

De jornadas gastronómicas

Acaban de presentarse las jornadas gastronómicas del Valle de Mena. Allí, unos buenos amigos de esta bloguera y de la revista Siburita, se esfuerzan por atraer al público hacia una de las muchas excelencias que muestra este Valle: la gastronomía local trufada de porductos propios y elaborada por una serie de profesionales que buscan hacer las cosas lo mejor posible. Estas jornadas gastronómicas son una muy buena excusa para acercarse a este valle del norte de la provincia que esconde multitud de maravillas.
Pero estas jornadas no son las únicas que se celebran a lo largo y ancho de la geografía burgalesa a lo largo del año. Jornadas, ferias de tapas, de pinchos...la gastronomía en multitud de formatos pero siempre con los mismos objetivos: promover los productos locales, los restaurantes de la zona y atraer a un público remiso a gastar con esto de la crisis. El esfuerzo que hacen unos: los promotores, productores y restauradores y otros: el público, debe verse recompensado con la máxima calidad en cada momento. Platos, tapas y pinchos excelentes acompañados de los mejores vinos para degustarlos.
Como explican todos los cocineros que han pasado por las páginas de Siburita, el secreto del éxito está en el trabajo constante y bien hecho. Así debe ser también en todas estas jornadas para fidelizar al público y que acuda en masa a estas citas una vez que se superen los momentos de déficit de suelto en el bolsillo.
Mientras los mejores tiempos llegan, espero que no tarden mucho, invito a los lectores de este blog a viajar hasta el Valle de Mena y disfrutar de las jornadas propuestas. Un placer, seguro.

viernes, 15 de abril de 2011

Del trabajo bien hecho

Cuando hablamos de productos tradicionales, nos cuesta creer que puedan tomar nuevas formas y texturas y sean capaces de mantener el mismo sabor de toda la vida. En Burgos, hay un empresario que está convencido de que un producto tan tradicional como la morcilla puede evolucionar sin perder su esencia más conservadora. Roberto da Silva, o lo que lo mismo, Embutidos de Cardeña, trabaja, desde hace años, en intentar posicionar la morcilla en general mucho más allá de las fronteras provinciales y que sea la auténtica "Morcilla de Burgos" la que se distribuya en los mercados de otras ciudades y no sucedáneos o copias mal hechas.
Pero este empresario quiere ir más lejos y, para ello, se ha unido en este camino con dos cocineros Saúl (Blue Gallery) e Isabel (Fábula) para crear porductos nuevos pero sin olvidar que la morcilla tradicional tenía que ser la base fundamental de estas novedades. Así han nacido el calamar de morcilla y los nachos de morcilla. Elementos nuevos que han sorprendido a los críticos y a otros cocineros que los incluyen en sus cartas. Es una nueva forma de presentar la morcilla tradicional que ha tenido muhco éxito. Estos experimentos no se han hecho al azar sino que llevan meses, años, de mucho trabajo hasta dar con la fórmula exacta que sorprenda al comensal y no defraude a los amantes de la morcilla.
A estas alturas de año, seguro que Roberto ya está trabajando en algún nuevo producto, basado en la morcilla, para sorprender a propios y a extraños. Suerte y adelante

martes, 5 de abril de 2011

De citas importantes

Llevamos sólo cuatro meses de este año 2011 y ya se han celebrado las grandes citas de la gastronomía española: Madrid Fusión, Congreso de Cocina de Autor y El Salón del Club Gourmet. Pero a estas citas hay que añadir otras igualmente importantes como el primer aniversario de la marca La Rioja Capital o la presentación de la última cosecha de Ribera del Duero con una calificación excelente.

¿Qué otras celebraciones nos traerá este año? Parece que esté en los primeros días del año, pero cualquier fecha es idónea para los buenos deseos. Esperemos que el 2011, sea el del final de la crisis que tanto se está cebando en los restaurantes españoles. Esperemos que sea el de la primera Estrella Michelín para un restaurante burgalés, aunque suponga aún mayor esfuerzo para quien la consiga. No estaría mal que alguno de los restaurantes punteros de Burgos se deslizase por esta guía capaz de alzar a muchos y de hundir a otros cuando ciertos nombres desaparecen de sus páginas. Esperemos, también, que sea el de la consolidación de los restaurantes nuevos que están esforzándose en conseguir una clientela fija y que ofrecen una cocina novedosa con bases de la más tradicional para ser atractivos.

Como último deseo, espero que Burgos consiga la Capitalidad Cultural Europea para el año 2016. Conseguir este título sería muy positivo para la ciudad, para su turismo y para la hostelería y restauración burgalesas.

Habrá que hacer balance dentro de ocho meses y ver qué hemos logrado, aunque seguro que, para más de uno, será un año muy positivo.